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Discurso 1° de Mayo

Vecinos y vecinas,

Hoy conmemoramos, como cada año, en nuestra querida comuna el primero de mayo, Día Internacional de los trabajadores y  trabajadoras. Una jornada de reflexión que  se ha consolidado en la historia de la humanidad a partir de las justas luchas y reivindicaciones de los trabajadores a lo largo de los años por conquistar mejores condiciones laborales.

A través de mis palabras quiero reconocer a los miles de hombres y mujeres, que en distintas latitudes han exigido pero también han entregado lo mejor de si mismos para construir una sociedad más justa y equitativa, cuyo cimiento es el trabajo, pero un trabajo digno, un trabajo seguro, un trabajo decente, un trabajo igualitario.

Hoy quiero recordar a dos personas que marcaron mi vida, ejemplos de lo que para mi es ser un buen hombre. A mi abuelo, Aníbal Olivares Olivares, quien llegó a estas tierras relegado por la Ley Maldita y a mi padre Manuel Marcarian Jamett, quien con sus manos y su esfuerzo, día a día fue construyendo el sueño de muchos vecinos y vecinas de esta Comuna, dando dignidad a quienes hasta entonces no la tenían, testimonio que aún vive en las calles de nuestra población Diego Portales.

Quiero recordar a grandes dirigentes sindicales de nuestro país, como Elías Lafferte, salamanquino que desde su ciudad partió a recorrer el norte, organizando a los trabajadores del salitre y fue testigo en primera persona de la cruel matanza la Escuela Santa María de Iquique en 1907. También a Clotario Blest, “don clota”, fundador de la Central Única de Trabajadores, quien desde su profundo y humano cristianismo estuvo siempre junto a los trabajadores y trabajadoras, a Tucapel Jiménez, presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales, cobardemente asesinado en dictadura, y a Juan Pablo Jiménez, sindicalista cuya muerte aún no ha sido esclarecida. A ellos, y a los muchos anónimos dirigentes y trabajadores vaya mi reconocimiento.

Con el paso del tiempo, el Día del Trabajador se ha transformado en una jornada festiva, en la que se resalta la labor de la clase obrera, con actos masivos que se toman las calles de nuestras principales ciudades, en los que confluyen asociaciones gremiales, sindicatos, organizaciones estudiantiles y políticas, y miles de chilenos y chilenas que marchan y se manifiestan al son de demandas actuales,: No Más AFP, no más lucro en las Isapres, Educación gratuita y de calidad, pensiones dignas, defensa de nuestros recursos naturales.

Demandas legítimas y compartidas que se ven empañadas por la acción de algunos grupos, que no comprenden que debemos hoy más que nunca estar unidos y con una misma voz exigir nuestros derechos.

Es esta también la ocasión para saludar propuestas que buscan mejorar la calidad de vida de nuestros trabajadores y trabajadoras y de nuestras familias, como la de la Diputada Camila Vallejo, quien ha presentado recientemente una iniciativa en el parlamento para rebajar a 40 horas semanales la jornada laboral en nuestro país, porque la productividad no se mide sólo por la cantidad de horas dedicadas a la empresa.

Nuestro país nunca ha estado ajeno a las luchas sociales y sindicales, desde su origen en las salitreras nortinas a fines del siglo XIX, hasta su fortalecimiento durante el gobierno de la Unidad Popular, su fuerza no ha podido ser aniquilada ni siquiera por una dictadura militar.

Hoy nuestro país avanza y cambia su rostro, se moderniza de la mano de un gobierno como el de la presidenta Michelle Bachelet que ha impulsado reformas estructurales que no son simples, que generan resistencia, porque están produciendo cambios profundos en nuestra sociedad, como la reforma laboral que incorpora una nueva negociación colectiva, la prohibición de reemplazos en huelga y asegura una mayor participación de las mujeres en los directorios sindicales, paralelamente lleva adelante la reforma tributaria, la reforma educacional, la reforma del binominal, la creación del ministerio de la Mujer y Equidad de Género, que buscan sentar las bases para que Chile crezca con mayor equidad, las que sin duda beneficiarán a nuestro país y a nuestras comunas. Por eso queremos trabajar con un gobierno que nos escucha, por eso no da lo mismo por quien votar.

Para nosotros como gobierno comunal es muy importante el rol que cumple cada trabajador, y trabajadora, es importante el aporte que hacen al desarrollo de nuestra comuna, es importante el rol que juega el pescador, el minero, el campesino, el profesor, el profesional, el estudiante y el emprendedor,  hasta el oficio más humilde hace grande nuestra comuna y por eso quiero asegurarles que siempre contarán con el apoyo de esta administración y el compromiso de sus funcionarios.

Los trabajadores y trabajadoras son el motor de los cambios.

Vivan los trabajadores.


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